Las alteraciones cromosómicas están presentes en el 70% de las pérdidas embrionarias tempranas.
Es una prueba molecular que permite estudiar la causa de la pérdida del embarazo, mediante el análisis del número de cromosomas.
A través de una muestra de la vellosidad corial (placenta), saco embrionario, restos ovulares o legrado, se podrá hacer el estudio y determinar si la causa de la pérdida es de origen genético.